No podía entender porqué llamaba Amadeo y mucho menos porqué lloraba y no hablaba.
Yo estaba muy cansada y me exasperó esa situación, así que le corté. En seguida me arrepentí pensando que quizás había arruinado una oportunidad única pero no me daba más el cuerpo.
Ahora todo tiene sentido. Con la debida distancia temporal y física, puedo ver que ese fue el punto desencadenante de la tragedia que me nos envolvió después.
Bueno...en fin...era el destino que nos unía y alguien tenía que ejecutarlo.
Esta vez me tocó a mí cumplir con los designios divinos. Eso es algo que nadie entiende y me molesta muchísimo.
Me condenan y me condenaron siempre. ¿No entienden que todo está escrito por más terrible que sea?
Todavía siento su voz diciendo mi nombre...despacito, despacito y después de eso, ese "por favor" lastimero entre sollozos. Siempre se portó como un maricón. "Por favor", decía, como un mendigo. Él tampoco entendía entonces. Ahora seguramente sabrá que lo que hice fue por los dos y de alguna manera le devolví la dignidad que había perdido. "Por favor" me pedía postrado y sollozando. "Callate marica", le dije ese día.
Creo que fui un poco dura. Cuando me acuerdo me duele mi dureza. Pero debía ser así. Ya estaba escrito.
Si no me hubiese llamado esa noche, quizás otra hubiese sido la historia y hasta seríamos felices. Pero tuvo que llamarme porque, sencillamente, no podía escapar a su destino.